Transitaba por su vida de una forma muy aleatoria, pero tanta desnormativa se había vuelto monótona. Poco a poco se daba cuenta de que había salido de su pozo y nunca más se había vuelto a hallar en ningún otro, pero en su sonrisa.
Yo supongo que en el fondo había decidido vivir de forma tan aleatoria en busca de que algún tipo de espontaneidad se le contagiara a sus emociones, pero no, no había sucedido nunca. De hecho, casi que puedo afirmar con absoluta confianza que sus sentimientos eran lo único que llevaba con total orden.
Como una demostración de ternura que nunca su destinatario iba a conocer, y que mismo ni siquiera ella sabía lo que en realidad significaba, guardaba una imagen de su sonrisa entre la última y hoja y respectiva contratapa de su libro favorito. Por el momento, lo único que sabía era que la fotografía la hacía feliz, aunque ahora que lo pienso en voz alta (not), quizás no era lo único que sabía, pero decidía ignorar el resto de sus conocimientos para enfocarse en esa sonrisa que la hacía sonreír.
Me aventuraría a decir que tal vez un día dentro de muchos otros días, entre cafés con chocolate y bud-brownies, ambos sonrían al mismo tiempo y ya no importe más nada; pero es que en realidad, lo que está más cerca es lo que tenemos más lejos y lo que tenemos más lejos es lo que está más cerca y entonces todo se vuelve incierto, confuso y difícil de adivinar.
Yo supongo que en el fondo había decidido vivir de forma tan aleatoria en busca de que algún tipo de espontaneidad se le contagiara a sus emociones, pero no, no había sucedido nunca. De hecho, casi que puedo afirmar con absoluta confianza que sus sentimientos eran lo único que llevaba con total orden.
Como una demostración de ternura que nunca su destinatario iba a conocer, y que mismo ni siquiera ella sabía lo que en realidad significaba, guardaba una imagen de su sonrisa entre la última y hoja y respectiva contratapa de su libro favorito. Por el momento, lo único que sabía era que la fotografía la hacía feliz, aunque ahora que lo pienso en voz alta (not), quizás no era lo único que sabía, pero decidía ignorar el resto de sus conocimientos para enfocarse en esa sonrisa que la hacía sonreír.
Me aventuraría a decir que tal vez un día dentro de muchos otros días, entre cafés con chocolate y bud-brownies, ambos sonrían al mismo tiempo y ya no importe más nada; pero es que en realidad, lo que está más cerca es lo que tenemos más lejos y lo que tenemos más lejos es lo que está más cerca y entonces todo se vuelve incierto, confuso y difícil de adivinar.