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miércoles, 2 de marzo de 2016

Estuve pensando cosas por lo de mi abuela y, sabés, escribiendo esto me doy cuenta que me siento culpable solamente refiriéndome a ella como mi abuela, como si hubiese otra forma de decirle. Creo que recién en este último mes or so me dí cuenta de que en realidad ella estuvo mucho tiempo en mi vida? Nunca te conté bien todo el bardo que es el lado de la familia de mi mamá, pero sí, básicamente mi abuelo se murió muy de repente y ellos son muchos hermanas y se llevan muchos años y cada une tiene su propia thing going on. 
No tengo canciones que me hagan acordar a mi abuela, o películas o nada de esas cosas, creo que ni siquiera tengo buenos recuerdos as in momentos lindos que hayamos vivido. Tengo un puñado de anécdotas medios chotas nada más.
1. Mi prima Camila de visita con mi tía-que-tiene-lupus, mi tío, mi primo. Mi tía toma mate con mi mamá, me mandan a buscar a Camila para que venga a hacer la tarea. Camila está en la casa de mi abuela, haciendo la tarea con ella. Mi mamá y mi tía se agarran la cabeza y dicen "noo" cuando les digo porque no hay que hacer la tarea con mi abuela porque es vieja y senil.
2. Mi abuela limpia su biblioteca y me trae libros que encuentra de cuando mi mamá era chica: Corazón, Mujercitas y uno de tapa amarilla que se supone tengo que pedirle permiso a mi mamá antes de leer porque es muy triste. A mi mamá no le importa. Leo muchas veces Mujercitas. Nunca leo el libro de tapa amarilla (se pierde?).
3. Circa 2001, mi abuela va con baldes y palanganas al fondo y saca limones del limonero (also rip) para llevar al trueque. Una vez trajo supremas de pollo. No sé bien qué parte del pollo son las supremas (las que comen las abuelas).
4. 2003, días después de la asunción de Kirchner, mis dos abuelas, mis viejos, mi tío? probablemente mi hermano en algún lado, yo. Se discute la pronunciación del apellido. Mi abuela (la viva) tiene la posta de haberlo escuchado en la radio. Después se habla de que mis dos abuelas tienen la misma edad. Hay un sublet por ahí de algo adulto y me doy cuenta de que abuela viva está mucho mejor que abuela muerta. No sé si siempre es así, me pone un poco triste.
5. Bianca de ¿7? años tiene patines nuevos. Patina por el pasillo, se mete en la casa de la abuela, se cae, no le dice a nadie, pretende que no pasó.
Me acuerdo de cosas que ni siquiera son full recuerdos: el gato Pupi alrededor de mi abuela, Natalio, Roberta viva, mi prima Camila mostrándome donde habían enterrado a Roberta muerta (se mudaron y se la llevaron), la vincha azul que usaba mi abuela, el remerón ¿negro? con flores, el pelo rojizo y cortado muy cortito, mi abuela apoyada en la ventana de la cocina hablando con mi mamá, mi abuela diciendo fermacia y chancleta, el olor que había en la casa de ella... juro que me re acuerdo del olor y no sé bien cuan posible es acordarse de un olor y tampoco sé bien por qué había ese olor ahí. ¿Sabés olor a qué es? Olor a las hamburguesas de soja con espinaca que como. Es el mismo olor.
Me siento rara procesando todo esto ahora. Yo sabía que mi abuela se iba a morir. Lo sabía porque era vieja pero también porque además de esos recuerdos que listé tengo dos o tres más: de cuando la internaron cuando vivía acá y no había nadie más y mi mamá nos llevaba a mí y a mi hermano al hospital y tenía que pedir que la dejen pasar porque éramos chicos y mi mamá me decía que si me daba impresión verla así me podía ir, pero no me daba impresión y en un momento se habló de acompañar a mi mamá a Calzada y yo dije que sí pero nunca pasó. Y después le dieron el alta y después murió y ahora mi mamá tiene plata y capaz mis tías y primos conozcan a mi hermana y mi mamá se quiere comprar un celular porque no tiene y me dijo que si no llego me da para la facultad y si venden el departamento mi viejo quiere comprar un auto pero no creo que mi mamá quiera eso.
Y no había pensado nunca en todo esto. Ni siquiera cuando mi mamá estaba embarazada. Me acuerdo que una vez, creo que yo ya iba a la facultad, mi abuela llamó? porque alguien la había llamado diciéndole que habíamos tenido un accidente y necesitábamos sangre y yo le dije que no, que estábamos bien. Y fue extraño decírselo a mi mamá porque no se hablaban. No sabía cómo ponerlo. ¿La abuela? ¿Tu mamá? No me acuerdo que dije.


martes, 12 de enero de 2016

You’re trapped between adolescence and adulthood and all of your friends’ grandparents are either dead or senile enough to make their grandchildren sad and angry and, shortly, extremely sensible about grandparenthood and old age and ACVs and Cancer and now your grandmother whom you don’t speak to since you were like eight years old and you were still reading Harry Potter books might die and maybe you don’t care enough for being so sad but you maybe just want to have a conversation about it with someone of trust but all of your friends’ grandparents have died in emotionally and ecocomically stressful situations that left their surviving relatives so sad that now they can’t stop posting old family pictures in social media no matter the ocasion: birthdays, anniversaries, holidays… and so you now they can’t seem to get over with the fact that old people die sooner than young people sometimes and diseases are ugly and health insurances sucks in a lot of countries and particulary in the one you and your grandparents had the missfortune to have been born into specially because as we all your acquaintances in various social media know, you had a awesome dead relative, it was like your second parent and dead is so unfair and God is not so cool as they taught you in Sunday School and good people shouldn’t be allowed to stop existing because of that and family structure is so fucked up ain’t it, because grandparents are so great but also tend to be the oldest relatives and God gives us a really short time to get to know them and please president please governors help our grandparents, help our abuelitxs, our retired old people who lead and awful life because they have no money and Bad People steals the little money they got and then when they need medical assistance they are mistreated and their family tends to dissapear oh god so so awful, the life of those who live past the age of 55/60.

martes, 23 de junio de 2015

File under: personajes para novela de ciencia ficción.

Julio, 43. Incinerador de banderas.

Un grado bajo cero era la sensación térmica de la mañana en que don Julio C. incineró su última bandera.
Si el mínimo era de 20 km/hr, Julio siempre iba a 15  tranqui. La vida de Julio transcurría en un plano completamente diferente al tuyo o al mío.
Nadie parecía poder explicar porque en una mañana de Septiembre la sensación térmica era de un grado bajo cero, pero pasaba. Don Julio ni se inmutaba, no consumía el Servicio Meteorológico (acaso era ése su secreto).
La camioneta con logo oficial que rezaba alguna frase en latín en letras cursivas se estacionó cerca de las 9 AM en la esquina de Moreno y Ayacucho. No fue hasta bien entradas las diez de la mañana que Don Julio descendió de la camioneta y comenzó con la parte más ardua de su trabajo: espantar a la chusma. Más de 35 años con el mismo régimen y los sorprendente no era que todavía quedaran banderas por quemar, sino que la gente todavía quisiera ser partícipe del espectáculo. Espantó primero a los niños que estaban solos, y luego a los que traían con sí algún adulto o mascota; los últimos eran siempre los adolescentes, que se iban solos ante la incomodidad de compartir una actividad de más de diez minutos con un mayor de 20.
Cuando todo el perímetro estaba bien cercado y el fuego bien encendido, don Julio se llevó una mano al bolsillo de su jardinero color azul y extrajo un celular. La gente, de lejos, miraba expectante. 
Don Julio guardó el celular en el bolsillo del cual antes lo había extraído al cabo de algunos momentos, pero no siguió con su labor. En cambio, lanzó una exclamación que hasta aquellos que había quedado medio alejados de toda la horda de gente apiñada contra el cerco colocado por don Julio pudieron oír: ¡La puta que los parió a todos, hijos de puta! Y acto seguido, corrió con una agilidad impensada para su edad y peso hasta perderse de vista.
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Hoy comí con un xic0 y fue medio raro.
Me compró un sanguche de queso (?).

domingo, 12 de octubre de 2014

Me dije muchas cosas feas con una persona a la que quiiero mucho. Nos peleamos. Estamos peleados. No nos hablamos. Y la peor parte de todo es que lo extraño una banda.
A veces se llega a un punto en el que aunque no quieras, tenés que ponerte a admitir cosas, porque te brotan, ya no las podés esconder más. 
Estoy triste. Estoy triste hace bastante tiempo porque me peleé con mi mejor amigo y nunca supe cómo resolverlo. Quiero que nos agarremos a las trompadas y solucionar todo así pero también quiero que nos abracemos y también quiero que se quede quieto y pegale mucho y no sé, tener una charla muy larga que no termine conmigo llorando y con él enojándose más todavía.
No sé cómo se procede cuando alguien te hace estas cosas. De verdad no sé. No sé solucionar temas con la gente.
Dije que la peor parte de todo es que lo extraño una banda, pero también está esto de acordarme todo lo feo que nos fuimos diciendo hasta que llegamos hasta acá, a no hablarnos más. Y también pienso en que él no lo debe tener presente ni a palos.
Y me odio un poco por todo esto porque a mí ni siquiera me gusta abrazar gente, me pone muy incómoda e incluso si la persona a la que se le dió por abrazarme (de prepo) no me suelta enseguida empiezo a transpirar y un montón de cosas horribles.
Intento no pensar en estas cosas la mayor parte del tiempo porque (y no hace mucho que me dí cuenta de esto) me duele mucho. Escribí la primer oración de esto y ya estaba llorando. Duele y me pone triste y en definitiva, me hace mal y lo que hace mal no está bien. El tema es cuando el filtro que le puse a mi cerebro falla, y el aleatorio me tira esta canción mientras estoy en el colectivo y entonces tengo que llorar medio disimuladamente de retiro hasta Casa de Gobierno.
No sé si alguien alguna vez se habrá dado cuenta de esto sin que yo se lo haya dicho antes, pero odio llorar; y el problema es que cuando estoy triste lloro mucho. No es lo único que hago, pero lo hago y es un tema el no poder andar por ahí sin pañuelos descartables porque quizás llores y quizás no, pero lo más probable es que sí.
Metí la pata zarpado y arruiné algo que ahora me vengo a enterar me re importaba y no sé cómo solucionarlo o siquiera si tiene solución.
Otra cosa fea que me pasa es que quiero hablar de esto (duh) y no tengo con quién (doble duh) porque nunca me hago amiga de nadie, nunca establezco una relación de cercaneidad? con nadie; si conozco a alguien siempre mantengo relaciones recontra superficiales. No necesariamente falsas, sino en ese punto donde no sabés bien si llamarlo amistad o si son conocidxs o qué.
Si sigo pensando quizás se me ocurran más cosas feas que me pasan cuando estoy triste pero hace veinte minutos que estoy llorando en frente a la pantalla, así que no. De cualquier forma está bien escribir esto acá así sin esconderme atrás de cosas a medio decir e intentos de poemas n shit. Total solamente lo leen ustedes, páginas spammeras con IP de Rusia.

martes, 1 de julio de 2014

Le subió el volúmen al cd que había puesto. No era buen disco, pero a ella le llegaba y en ese momento de su vida parecía que nunca iba a poder dejar de escucharlo. Ya había pasado, obvio, pero ahí estaba pasando otra vez. Otra vez todo. Una noche te acostás y estás maravillosamente bien y se pueden dormir unas 5 o 6 horas; la siguiente se acuesta y no puede parar de llorar, las horas pasan, se pone los auriculares, intentá escuchar música, las canciones pasan, las horas nunca dejaron de pasar y ya hay que levantarse de nuevo y seguir viviendo a pesar de todo. A pesar del llanto que dura 5 o 6 horas, a pesar de la falta de sueño, a pesar de las palabras y los insultos y las peleas. Hay que salir al mundo.
Pero ahora, hoy, ese día se había terminado y ella estaba acostada, tirada en la cama con ese infame disco sonando relativamente fuerte. Las canciones pasaban como la nohe anterior habían pasado las horas: a través de un llanto que más bien eran muchos sollozos silenciosos, mezclados con intentos por cantar parte de la letra y con ideas y recuerdos que preferiría no tener nunca más.
El décimo tema era, en ese momento de su vida, una canción que estaba en el camino a convertirse en una favorita. Ya había pasado la etapa de repetirla dos veces cuando escuchaba todo el disco entero, ahora tenía que escucharla por lo menos tres veces, y ya intentaba memorizar toda la letra. Pronto estaría buscando videos en vivo y diferentes versiones, para luego escuchar cada una cuidadosa y atentamente, repitiendo mentalmente la letra a medida que sucedía, separando frase por frase y ajustándola a su situación personal. Quizás otra persona hubiese compartido la canción, puesto un link. Pero ella no. No podía.
Igual todavía sonaba la séptima canción. No entendía esa canción. No era mala (en ese momento de su vida no hubiese podido admitir que sí, quizás 3 o 4 de los 13 temas estaban de relleno, lo cual no quería decir ni a palos que fuera un disco malo... hay que hacer 13 realmente buenos temas y estos muchachos eran sólo otra banda que había surgido en el momento y lugar justo, con el sonido que a alguien le pareció que se necesitaba allá afuera), pero no se destacaba, era una de esas cancion cuya letra o melodía no podía memorizar a pesar dehaber escuchado el disco ya incontables veces. Y qué. Ella de todas formas seguía sumida en su angustia feliz, su tristeza entendida, comprendida por aquellas 13 canciones, durante esos cuarentay tres minutos y medio de balbuceos de guitarras eléctricas a través (había contado ella) dos o tres pedales diferentes, buena voz para ese tipo de música, impecable southern accent, bajo y baterías decentes que aparecían en momentos muy cuidados, cuando las guitarras lo permitían; pero, sobre todo, cuarenta y tres minutos de lírica con vagas refencias culturales, líricas que ella había escuchado, leído, interpretado y adoptado como propias. Le cantaban a ella, y a ella sola. A ella que no podía dormir porque se angustiaba, a ella que tenía que seguir viviendo a pesar del insomnio recurrente, a ella cuyo día había terminado hacía 40 minutos, más los ventiocho del disco que ya habían pasado y quedaban menos de veinte y ella ya había decidido escucharlo de nuevo una vez que terminara, pero esta vez con el booklet en mano, por las dudas.
El noveno tema terminaba y ya llegaba el décimo, el (prontamente) favorito. La canción con la letra con la que más se había sentido identificada, con la frase que resumía todo aquello que ella sentía en ese momento de su vida, toda su situación, la causa de su insomnio y (casi) todos sus problemas. Subió el volúmen. Estaba acostada boca arriba, ojos cerrados, brazos y piernas extendidos. Hizo su mejor esfuerzo por cantar bien la letra, cada verso, cada palabra memorizada. Y durante las partes sin letra se dejó llevar por la melodía, cada acorde, cada nota, la batería que venía muy por atrás y envolvía todo y se lo llevaba y finalmente la voz volvía a aparecer, y ella cantaba hasta la última palabra, sabía de memoria las peculiaridades de la pronunciación de cada sílaba y por con qué rimaba cada una; le había adjudicado su propio significado a cada frase y en ese momento de su vida estaba convencidísima de que todo el disco había sido escrito y compuesto con el fin de hacerla sentir mejor, de ponerle una nota de felicidad a ese momento de insomnio y tristeza.
Y la canción terminaba e inmediatamente ella la repetía y todo volvía a suceder. Se permitía vivir en ese loop por unos veinte minutos; parar el mundo y sentirse comprendida y un poco menos triste que antes.
Y a la cuarta repetición sintió ganas de compartir su amor afición por esa canción con el mundo (su mundo); pero inmediatamente recordó que no podía, que otra persona ya la había compartido el día anterior, con la mismísima frase que ella hubiera resaltado, y ella misma había indicado que le gustaba, que le parecía bien,  que estaba de acuerdo. Que empatizaba, y ahí en ese momento fue cuando todo cobró un significado diferente al que venía teniendo, y ella aprovechó la quinta repetición para prestar especial atención a aquella parte de la letra e intentar ¿adivinar? qué era lo que aquella otra persona podía llegar a interpretar desde esa frase, su frase. ¿Frase de quién? Y envuelta en todas estas ideas, en un momento indefinido se quedó dormida. Pasada una semana o dos ya no querría escuchar más ese cd, y quedaría guardado cuidadosamente o no en algún lugar, con otros cds o no; y en mucho tiempo ella quizás lo encuentre pero decida no escucharlo por los recuerdos, porque habrá música que una no escucha porque está pegada felicidades ahora ausentes, pero también pasa al revés, y ella iba a pensar en ese disco como la banda sonora a su insomnio por tristeza y angustia por insomnio e insomnio por angustia y tristeza y no iba a poder escucharlo, y no iba a querer escucharlo.