sábado, 23 de junio de 2012

Estoy ausente porque no quiero estar presente. 
¿Cuándo fue que le empezamos a dar nuestra confianza a todas estas grandes empresas de cosas?
Voy a escribir muchas cosas salteadas porque no tengo ganas de ordenar todo lo que quiero decir, pero lo quiero decir y eso es importante, aunque lo esté escribiendo acá. ¿Qué es esto? Una página de internet y nada más. Una página de internet que nadie visita, excepto yo; una página de intenet que me gustaría que alguien lea, pero no.
Conquista.
No sé. Se pasa mucho tiempo pensando, una persona, uno, una, yo. Mucho tiempo pensando cosas aleatorias sin llegar a ninguna conclusión. ¿Y si me quiero perder? Pasa que no, no quiero.
Punto y aparte para separar párrafos y cambiar de tema.

Puta. Puta. Puta. Puta. Puta. Puta.
Puta.
Puta.
Puta.
Sos una puta.
Puta. Puta.
Puta.
Vos, puta.
A vos no te respetan, puta.
Vos no tenés relaciones de verdad, puta.
Vos no sabés, puta.
Callate, puta.
Puta.

Estoy temblando. Me hizo mierda escribir ese mensaje, y nadie lo va a leer. Nadie lee nada. ¿Qué tendría que hacer para que alguien se de cuenta de algo? Pegármelo en el pecho y tirarme a las vías del tren; y aún así, tendría tanta suerte que el tren haría mierda el papel y nadie lo leería al final.
También está eso del beso, del beso que no. Y el no saber si lo esperaba o no, si fue la ausencia o la no presencia, si fueron los adelantos y la promesa y el no, después la no existencia.

Tu cabeza en mi hombro.
No me importa si estás deprimido, voy a intentar entender.

No hay distracción y después me duele la cabeza. Y ahí es cuando te empezás a preguntar dónde carajo está todo el mundo, y qué es lo que están haciendo, que por qué están ocupados, tan ocupados que nadie puede venir a ver.
¿Algo tiene sentido? Porque a veces parece que ya nada tuviera sentido, que ya no importa nada y que tal como está todo ahora lo va a estar siempre porque está tan arruinado que nunca nadie ni nada va a poder cambiarlo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

críticas a mi autoestima delírica