martes, 26 de junio de 2012

Carta que nunca llegará a un amigo que nunca la leerá
 
Empiezo a pensar en vos y me duele la cabeza, y me intento distraer y siempre termino leyendo un cuento de Cortázar que creo que te gustaría. Tendrías que leer a Cortázar vos.
Me saco fotos aleatorias, cambio las de perfil de todos lados; tengo conversaciones que no llegan a ningún lado.
Puse un cd recién, aunque me explote la cabeza, aunque todo. No puedo dejar de pensar en la posibilidad de que aparezcas así como si nada un día y nos pongamos a hablar de recitales. No debería pensar en la posibilidad de que aparezcas así como si nada un día y nos pongamos a hablar de recitales.
Me hice un arito más. Un aritos, dos aritos; uno por acá, otro por allá. Cambio los piercings de lado, me tiño el pelo, me pongo sombra celeste y después verde.
En la oscuridad, a la luz del monitor se me ven las arrugas de la mano. ¡Las arrugas!
¿No leer esto es como darme un espacio? El msn es tierra de nadie, en Facebook no me tenés, Youtube es como territorio en común ¿y yo violé este acuerdo tácito cuando comenté en esa página de torrents la otra vez?
No quiero hablar con metáforas ahora, me cansé de hablar con metáforas y para qué, si total escritora no voy a ser, esta entrada no la va a leer ni vos ni nadie, si a quién carajo le importa si escribo lindo o no. Cortázar escribe lindo, tenés que leer a Cortázar vos.
Hoy hice un dibujo que te quería mostrar, pero no estás en ninguna parte, ¿entonces qué hago?
Estoy bastante segura que aunque no quieras saber más nada conmigo nunca más, nos vamos a ver. Y va a ser una mierda por eso, porque no me querés ver ni hablar ni nada. ¿Y entonces que voy a hacer los próximos cinco años si resulta que te cruzo todas las mañanas? ¿Qué voy a hacer los próximos cinco años si no te cruzo todas las mañanas?
El otro día quería hablar con alguien. Hablar de hablar, de la vida, de esas cosas. Y me acordé que no, que no se puede porque no me hablás más. Que ya no somos amigos y que ya no te puedo romper más las bolas, que ya no te puedo pedir una opinión de nada, que no voy a saber qué pensás al respecto nunca más.
Ahora entiendo lo que me decías el año pasado, entiendo por qué estás donde estás ahora, si es que seguís estando. O por ahí no, por ahí sigo sin entender una mierda, pero sé un toque más. Cuando vi las fechas de inscripción me dieron ganas de abrazarte, por si todavía note gusta tu carrera pero te la seguís bancando porque hay que.
Hoy decidí que quiero un bajo, y por un momento me olvidé de todo y pensé en decirte si no querías armar algo, porque re da una minita rara tocando el bajo en el medio de tu banda. Pero no, no me hablás, y de eso me acordé después, que no va a poder ser. Igual los bajos salen caros, pero.
No tiene sentido dedicar esto porque no lo va a leer, pero ya sabés. 
Para vos que nunca leíste a Cortázar pero que seguro te gustaría si lo hicieras, para vos que escribís con la izquierda y yo siempre me acuerdo de eso porque siempre quise ser zurda. Para vos que alguna vez me dijiste que te gustaba lo que escribía y que mis dientes eran geniales; para vos que tenías esa letra del orto cuando hablábamos por msn. Para vos que tenés el pelo como Belgrano, aunque la verdad no sabría decirte bien porque hace mucho que no veo ni un billete de 10pe ni a vos. Para vos que una vez me dijiste que estaba loca pero que no te importaba, y que una vez medio en joda me dijste que era hermosa y que tenía pinta de inteligente. 
Para vos que siempre me decías que me cuide, cuidate.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

críticas a mi autoestima delírica