En el verano del 2005-2006 empecé a escuchar música y a tener insomnio. Me acostaba a la noche y ponía el discman y pensaba cosas, me imaginaba situaciones que un par de años después pensé que nunca iban a pasar y después pasaron. Me imaginaba que mis papás tenían otra hija de pelo lacio y largo, y después nació mi hermana. Algunas cosas igual no pasaron, por ejemplo cada tanto fantaseaba con que se iba a morir toda mi familia y me iba a tener que cuidar mi abuela y después se iba a morir ella y me iba a quedar sola. Bueno, eso no pasó pero por esa época falleció el marido de mi tía que vive en Rosario y mis viejos tuvieron que viajar de improvisto y la llamaron a mi abuela para que nos cuide unos días.
Se ve que en el verano pienso mucho, supongo que porque históricamente no tengo clases y el estudio siempre me ocupaba bastante. Me gusta del verano que tengo tiempo de tocar la guitarra y no sentirme culpable porque debería estar haciendo otras cosas. Este año supongo que podría haber o estar adelantando cosas para el año, pero no quiero realmente. Quizás a mitad de año me quede sin laburo y bueno, supongo que ya voy a tener tiempo para estudiar.
Algo que me gusta mucho en verano es sentarme en el piso. Me gusta tocar la criolla porque no tengo que enchufarle nada y ya suena. Y porque es cómoda de tocar en el piso. En mi casa no hay aire y el piso es de cerámica y la luz se corta seguido en verano, así que también está eso.
Empezar a cursar en FADU me cambió mucho la forma de pensar las cosas porque fue la primera vez que tenía cosas para hacer que quería hacer y me mantenían ocupada, entonces dejé de tener mucha ansiedad, pero también bajé muchísimo de peso porque pasaba muchas horas afuera de mi casa y la plata que tenía la tenía que gastar en la librería y en la SUBE.
Estaba terminando un cuaderno con dibujos y mientras hacía eso empecé otro, porque terminar uno 100% y agarrar uno 100% en blanco es algo que no funciona. Se me ocurrió una idea para una historieta medio Daniel Clowes y me dí cuenta que no sabía cómo encarar no los dibujos, sino el guión. Estaba basada en situaciones que me había contado un amigo que estaba muy triste porque había cagado todo con una persona con la que se había dado cuenta que quería estar. Y mientras me acuerdo de todo eso, si cierro los ojos me acuerdo de SU olor y de los dibujos que quería hacer para la historieta. Al final hice un boceto de un dibujo de él, no me gustó y pasé a otra cosa, pensando que igual al pedo si estaba todo mal entre ellos dos.
Ese verano se murió Scott Weiland y él había estado leyendo su libro. Ese verano se murió Bowie y la noticia la empezaron a correr a la madrugada, y habíamos estado hablando y cuando se fue a dormir escuché eso y le mandé un mensaje que decía: se murió Bowie como un día se va a morir mi abuela. Al otro día me compré una remera de Pink Floyd con la plata acumulada de fin de año del Progresar y un par de horas después mi tío con el que no hablamos la llamó a mi vieja para decirle que la habían internado a mi abuela. Ese verano se murió mi abuela y el relato de mi historieta se hizo de verdad y yo nunca pude dibujarla. Ese verano encontré laburo en un call center y escuché mucho The Police y me dí cuenta de que las cosas que sentía por mi amigo eran cosas que otra gente no siente por sus amigos, que si te acordás tan patente del olor de alguien y no pasás tanto tiempo oliéndolo es por algo; que si meses después de verlo por última vez podés agarrar una lapicera y un papel un día de semana cualquiera y podés dibujarle la cara más o menos entonces esa persona te debe cuanto menos gustar bastante, me dí cuenta después, en abril o mayo de ese año.
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