lunes, 16 de julio de 2012

Eni

Eni era linda y se aprovechaba de eso siempre, pero no lo hacía apropósito. Eni no sabía que era linda y yo ya no me molestaba más en decírselo, porque ella no me creía de ninguna forma. A veces pienso en que quizá eso no debería haberme importado, que debería haber insistido.
Eni dibujaba parecido a mí y también se reía de las mismas cosas que yo. Teníamos mucha música en común y a mí eso me encantaba porque en esos tiempos no escuchaba música en variedad, pero Eni escuchaba aún menos música que yo.
Otra cosa que me encantaba de ella era su sinceridad, tenía una sinceridad rara y cuando percibía que no iba a ser bien recibida en vez de mentir, hacía una broma o decía algo muy absurdo que seguro te hacía reír.
A mí no me importaba nada cuando estaba con Eni, y a ella no parecía molestarle pasar tiempo conmigo. No sé en realidad si le gustaba a o no, por eso sólo aventuro que no le molestaba. Con Eni nunca se sabía, pero siempre sospeché que nos comprendíamos un toque más que el resto.
A veces me arrepiento de no haberla mirado tanto como ella se lo merecía. Hay una canción de los Rolling Stones con un pianito que habla de que una mina combina colores y se ve como un arco iris; bueno, así era ella, ella era ese pianito y esa canción y ese arco iris. Una vez se lo dije y se rió y me dijo rolinga, pero lo dijo porque nunca supo que era linda.
Eni tenía un cuaderno y a veces se bajoneaba porque decía que le hacía mal a la gente. Una o dos veces vi que había escrito 'forever alone' en los márgenes de las hojas y me dieron ganas de abrazarla y explicarle que no, que yo iba a quedarme siempre ahí para que no esté sola; la cosa es que nunca se lo expliqué en realidad porque siempre pensé que ella sabía que yo iba a estar, y que si se suponía sola para siempre era porque no quería que yo esté para siempre.
La verdad es que nunca supe bien qué onda con ella. Cuando estábamos juntas yo sentía que no iba a funcionar una mierda, pero a la vez me parecía tan perfecta. No sé qué pensaba Eni porque a ella no le gustaban las palabras, era más de demostrar con acciones. Una vez me regaló una foto de ella sonriendo, una foto de esas que sacan las cámaras Polaroid.
Dejamos de hablar con Eni y a mí no me sorprendió. Creo que desde el primer momento supe que todo eso tenía fecha de vencimiento.
Era invierno y habíamos ido a un shopping muy cheto para burlarnos de todo. A dibujar habíamos ido en realidad, pero siempre que salíamos íbamos a lugares tan ajenos a nosotras que terminábamos riéndonos de todo. Terminamos metidas en uno de esos locales que tienen en un rincón una mesita bajita con sillitas y un par de fibras que no andan y lápices sin punta para que los chicos dibujen mientras los adultos compran ropa. Hicimos comentarios sobre lo fea que nos parecía la ropa en voz alta para fastidiar a la vendedora, Eni intentó sentarse en una sillita y después se robo un par de lápices. Me acuerdo de haber corrido y de haberme tropezado porque me estaba riendo mucho, me acuerdo que Eni intentó levantarme y se cayó encima mío y nos reímos más; me acuerdo del momento en el que la miré reírse y le di un beso porque me parecía muy linda cuando se reía.
Después de ese día dejamos de hablar, así sin más. Cruzamos un par de palabras y listo.
El día antes, me acuerdo que me llamó y hablamos horas, casi como lo hacíamos antes. Quise preguntarle si estaba todo bien de verdad, pero no me animé. Le comenté que iba a Plaza a comprar un par de libros al día siguiente y me preguntó si podía ir, yo le dije que iba con un amigo y ella me dijo que bueno, que otro día iba a ser, que igual por ahí se iba para otro lado a la mañana y no llegaba y no quería colgar conmigo. Creo que eso es lo que me va a hacer sentir mal para siempre. No es que no haya existido amigo, es que yo sentí que la tendría que haber dejado acompañarme casi casi al momento siguiente de haberle dicho que me acompañaba un amigo.
Esta es la primera vez desde el año pasado que hablo de Eni. No es que lo haya venido evitando, es que no sentí que hubiese necesidad. Es que también yo quemé todo lo que había por quemar y a veces me parece como si hubiese sido un sueño o como si hubiese imaginado todo.
Con Ramiro nos hicimos muy amigos desde lo de Eni, pero nunca hablamos de ella hasta el otro día que me preguntó si me acordaba de cuando habíamos caído a pedirle plata a él para comprar una caja de crayones de cera importados, que después habíamos terminado regalándosela al nene ese que vendía estampitas en el tren a Constitución, ese que una vez le dijo a Eni que quedábamos lindas juntas y Eni se rió y le compró una estampita con Jesús o alguno de esos. Yo no me acordaba, y cuando Ramiro bajó a comprar galletitas, me puse a llorar porque no me acordaba.
Hoy estuve toda la tarde pensando en eso, en los crayones y en Eni y en como nunca hablamos con Ramiro de ella. A la tarde lo llamé y fuimos hasta allá hasta Guemes con la Polaroid que Ramiro encontró prolijamente guardada en un armario en la casa de su mamá, nos sacamos una foto juntos, sonriendo y se la dejamos a Eni.

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