Auto destructiva es el adjetivo predominante en mi vida, y todo lo que me hace mal, todo eso quiero. Mi egocentrismo agudiza todos sus sentidos, la apatía se levanta de su lecho, y la rebeldía ficticia parece ser lo único que tiene sentido.
La monotonía se acentúa, escuchar las mismas 60 canciones, una, otra, otra y otra vez más; instrumentos musicales ruidosos, que tapen casi por completo mis pensamientos. No me soporto a mí misma. Odio a todos y a todo, porque cada cosa desprende de sí hipocresía y felicidad, ¿dónde habrán quedado mis sentimientos? creo que los tiré a la amargura sin salvavidas. Esa sensación de total desconfianza en mis bolsillos: yo sé que están viejos y agujereados, me van a traicionar. Maldito el capricho de hacerme la anarquista y no comprar ropa nueva.
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críticas a mi autoestima delírica