domingo, 17 de abril de 2011

Depresión

Días que paso arrastrada, semanas enteradas vividas arrastrada y sin sentido. La Coca-Cola es casi mi único alimento; la angustia no me deja comer, es angustia ¿verdad? La ansiedad me come todo lo que mi depresión produce, y mi miedo es siempre el que comanda todas mis emociones. Momentos de tristeza y soledad en los que el único remedio es dejarse lleva por un pequeño, incorrecto y casi-frenético impulso; necesito sentirme viva.
Auto destructiva es el adjetivo predominante en mi vida, y todo lo que me hace mal, todo eso quiero. Mi egocentrismo agudiza todos sus sentidos, la apatía se levanta de su lecho, y la rebeldía ficticia parece ser lo único que tiene sentido.
La monotonía se acentúa, escuchar las mismas 60 canciones, una, otra, otra y otra vez más; instrumentos musicales ruidosos, que tapen casi por completo mis pensamientos. No me soporto a mí misma. Odio a todos y a todo, porque cada cosa desprende de sí hipocresía y felicidad, ¿dónde habrán quedado mis sentimientos? creo que los tiré a la amargura sin salvavidas. Esa sensación de total desconfianza en mis bolsillos: yo sé que están viejos y agujereados, me van a traicionar. Maldito el capricho de hacerme la anarquista y no comprar ropa nueva. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

críticas a mi autoestima delírica