un libro que terminé de leer ayer a las 7 de la mañana:
las primeras 100 o 200 páginas me dieron bastante fiaca. es todo bastante fantasioso, aunque de a poco los elementos del terror van ganando terreno. la narración es un poco infantil y tosca al principio, la tosquedad es lo que más me intriga de ella, la escritora. al principio, cuando empecé a leerla, pensé ¿nadie se da cuenta que esto no está bien escrito? hasta que la trama te termina ganando por sobre eso y ya no te importa. eso pasa en algunos de sus cuentos, pero está mejor puesto en esta novela. el progreso es un poco lento, pero cuando pasás a la segunda parte chau, solamente querés seguir leyendo y leyendo.
algunas partes son bastante corny, aunque a diferencia de lo que pasó con algunos de sus cuentos, casi ninguna me dio vergüenza ajena. sí me parece que hay algo muy intrínseco por lo que pasamos muchos de nosotros, jóvenes de clase media baja, con algún acceso a la cultura como dice la escritora en una entrevista acerca de su segunda novela, con facilidad para el inglés y todo lo que ello conlleva en un medio en el que capaz el resto de la gente ni puede tener un buen grasp de su propia lengua materna; es algo un poco específico, que no está ni bien ni mal (como la mayor parte de las cosas en general de la vida en general que no se pueden categorizar blancas o negras, ni siquiera grises). hay como una fascinación por la cultura anglosajona que te hace sentir culpable una vez que adquirís un poco de conciencia de clase y leés marxismo y capaz hasta llevás un par de años dentro del sistema de educación público, entonces de pronto hay como una repentina fascinación y obsesión por transponer esos elementos que me atraían de la otra cultura a la mía. esto está como bastante bien logrado igualmente, como balanceado en general, aunque no deja de ser un poco inverosímil a veces.
ciertos motivos del libro me movieron mucho. me parece muy interesante el comentario sobre la paternidad que explora la escritora, siendo ella mujer, las madres aparecen solo de fondo. pienso que tendría que retomar esa novela larguísima de knausgård que también lo toca de alguna forma. no maternidad: paternidad, paternidad y masculinidad. qué interesante que una mujer sin hijos y sin interés de tenerlos lo tome como tema central en una de sus novelas. pensándolo mejor, me parece que ya apareció en alguna otra obra suya.
Mariana Enríquez - Nuestra parte de noche
las primeras 100 o 200 páginas me dieron bastante fiaca. es todo bastante fantasioso, aunque de a poco los elementos del terror van ganando terreno. la narración es un poco infantil y tosca al principio, la tosquedad es lo que más me intriga de ella, la escritora. al principio, cuando empecé a leerla, pensé ¿nadie se da cuenta que esto no está bien escrito? hasta que la trama te termina ganando por sobre eso y ya no te importa. eso pasa en algunos de sus cuentos, pero está mejor puesto en esta novela. el progreso es un poco lento, pero cuando pasás a la segunda parte chau, solamente querés seguir leyendo y leyendo.
algunas partes son bastante corny, aunque a diferencia de lo que pasó con algunos de sus cuentos, casi ninguna me dio vergüenza ajena. sí me parece que hay algo muy intrínseco por lo que pasamos muchos de nosotros, jóvenes de clase media baja, con algún acceso a la cultura como dice la escritora en una entrevista acerca de su segunda novela, con facilidad para el inglés y todo lo que ello conlleva en un medio en el que capaz el resto de la gente ni puede tener un buen grasp de su propia lengua materna; es algo un poco específico, que no está ni bien ni mal (como la mayor parte de las cosas en general de la vida en general que no se pueden categorizar blancas o negras, ni siquiera grises). hay como una fascinación por la cultura anglosajona que te hace sentir culpable una vez que adquirís un poco de conciencia de clase y leés marxismo y capaz hasta llevás un par de años dentro del sistema de educación público, entonces de pronto hay como una repentina fascinación y obsesión por transponer esos elementos que me atraían de la otra cultura a la mía. esto está como bastante bien logrado igualmente, como balanceado en general, aunque no deja de ser un poco inverosímil a veces.
ciertos motivos del libro me movieron mucho. me parece muy interesante el comentario sobre la paternidad que explora la escritora, siendo ella mujer, las madres aparecen solo de fondo. pienso que tendría que retomar esa novela larguísima de knausgård que también lo toca de alguna forma. no maternidad: paternidad, paternidad y masculinidad. qué interesante que una mujer sin hijos y sin interés de tenerlos lo tome como tema central en una de sus novelas. pensándolo mejor, me parece que ya apareció en alguna otra obra suya.
Mariana Enríquez - Nuestra parte de noche
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