lunes, 11 de noviembre de 2019

FLUIR DE CONCIENCIA- voy a escribir este ensayo, esta monografía, este punto del parcial domiciliario y el género que elijo es el de FLUIR DE CONCIENCIA perdón profesora escribo sin puntos porque el año pasado leí ON THE ROAD y pensé: qué pelotudez, qué nociones de mierda en torno a la idea de LA MUJER y lo peor de todo es que a) no es ni tan difícil de leer como dicen siempre los yankis b) qué ganas de agarrar un lapicito y poner los puntos donde van, dejate de joder chabón si se re nota que acá estás haciendo mucha fuerza para enlazar el tema A con el tema B así más o menos se puede leer seguido, y aún así mirá, a mí me re cuesta el tema de la puntuación OBVIAMENTE por eso escribo como escribo, no? me acuerdo patente patente que una de las primeras cosas que me dijiste fue: podés volver a escribir eso USANDO COMAS por favor? estábamos hablando de lo que queríamos ser cuando fuésemos grandes, y yo te dije una pelotudez del estilo: ya somos grandes (no éramos) y que quería ser antrópologa, como BONES, tan 2007 que no da más; a la tarde te sentás en el comedor y prendés la tele y ponés el canal 32 que es universal y mientras esperás que arranque dr house te mirás una vueltita de la ley Y EL ORDEN uveé unidad de víctimas especiales, las violaciones no se tratan de SEXO, tienen que ver con el poder, será una noción foulcatiana esa? hace unos días que vengo cazando nociones foulcatianas coladas en otros discursos que nada que ver porque leí unos textitos de él y me cabieron bastante, son muy transparentes como leer sobre neoliberalismo o feminismo porque claro: lo vivís, si está clarísimo que eso es así, la imagen esa de homero discúlpeme yo vivo en argentina, creo saber cómo funciona el neoliberalismo y más aún: entiendo que es lo que me caga la vida e intento combatirlo y resistirlo todos los días desde mi lugarcito, pero la verdad, qué te puedo decir? al final del día estoy obligada a trabajar para una empresa de mierda que mata gente poniéndole veneno al tabaco para poder garpar los veintidós pesos de boleto ida y vuelta + subte ida y vuelta a la facultad y evetualmente recibirme, ir una vez cada tanto al supermercado, comprar para hacer pancito y garbanzos para hacer quesito de garbanzos y hacer unos sanguchitos para comer en el 44 yendo del trabajo a la facultad.

Te comparto:

La multiplicidad de géneros discursivos que configuran la novela de Manuel Puig El beso de la mujer araña ejemplifican claramente la teoría propuesta por Mijail Bajtín acerca de la novela como el género predilecto de la modernidad (cita a Bajtín y su obra sobre géneros discursivos), pero además de la riqueza en cuanto a géneros discursivos, característica que podría hacerse extensiva a toda la obra novelística de Puig, El beso de la mujer araña propone además un juego con la noción de género entendido, en términos de Judith Butler, como aquellos mecanismos mediante los cuales las nociones de lo femenino y lo masculino son producidas y naturalizadas  (Butler, Gender Regulations) (nota al pie: Butler distinguishes "between sex, as biological facticity, and gender, as the cultural interpretation or signification of that facticity. Butler, Judith (1988). "Performative Acts and Gender Constitution: An Essay in Phenomenology and Feminist Theory"). En su artículo Género y géneros, acerca de esta novela, Roberto Echevarren señala “la aguda conciencia de género que manifiesta Puig en esta obra en particular”, que aparecería tanto en los argumentos que esgrimen los personajes como también en el uso de las técnicas: a lo largo de las novelas aparecen una serie de géneros discursivos muy diversos que el lector puede articular con facilidad a pesar de ser ajenos unos a otros, gracias a que aportan información complementaria que no podría ser contada en el diálogo constante que mantienen los personajes, siendo el diálogo el género discursivo que aparece más extensamente en la novela, el “principal”. (cita de Puig diciendo que busca atrapar a un lector disperso como él).
Encontramos entonces que aparece entonces un desvío de la convención genérica (cita de Echevarren): tanto por la multiplicidad de géneros discursivos que conforman la novela como por el posicionamiento entorno a la noción de género, presente de forma explícita a través de la autopercepción del personaje de Molina como mujer y la el cambio de actitud del personaje de Valentín: al principio se muestra completamente reacio a aceptar la identidad de Molina-  y a medida en que progresa la historia comienza a cambiar su perspectiva sobre género, llegando incluso a reconocer a Molina como “mujer araña” e incitándolo a no tomar una actitud sumisa o “de mártir”, incluso si se identifica como mujer.

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