viernes, 26 de julio de 2019

amanda siegfred llora en una película sentada en su living de casa de embarazada, hablando de la muerte de su novio con el cura del pueblo.
hoy pasé todo el día en tu cama y después me tomé un taxi hasta mi casa.
la hermana de amanda va a venir desde buffalo para el funeral.
¿buffalo es cerca o lejos?
te paraste bajo el umbral de la puerta a verme subir al taxi y mientras el auto se alejaba y doblaba por una esquina te arrepentiste de no haberme besado antes de subir, antes de alejarme, antes de empezar a convertirme en otra persona.
el cuerpo se reemplaza a si mismo cada siete años. la piel se cae.
supongo que tenés un par de años más para contactarme y chequear si sigo siendo la misma.
ahora al cura se le cae toda la sopa de un cucharón encima de un hombre en silla de ruedas.
hoy no tomé nada de alcohol y aún así me cuesta escribir, me tiemblan las manos, me arde la vista.
el taxista me deja en la plaza, porque no quiero que vea mi casa. quisiera que la veas vos.
hubiese tomado el tren como tantas otras veces pero era tarde.
¿por qué el tren no anda después de las once?
hay que tener valor para darse cuenta tan pronto que no va a funcionar. también hay que odiarse un poco.
cada siete años, ni más ni menos.
¿cuántas otras veces volví de tu casas y me senté en la mía, y abrí la ducha en silencio (porque ya es tarde, y el tren no funciona) y me senté bajo el agua tibia y me sentí mal sin saber por qué? pero esta vez
la luna está orgullosa de vos: hace mucho que estás triste y aún así no me hablás.
aún si hace algunas horas nos habíamos abrazado, yo volví a mi casa y ya sabía: me vas a dejar por alguien mejor (¿cuáles son los parámetros para lo mejor en humanos?)
y nos vamos a alejar y vas a ser feliz y hay canciones que ya no vamos a poder escuchar, y hay cosas que ya no vamos a sentir y hay lugares -emocionales- a los que ya no vamos a querer ir nunca más.

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