¿Y a vos quién te saca la soledad?
Te extraño como extraño aquel paquete de papas fritas que me comí el otro día.
Los instrumentales me ponen nerviosa, nunca te pregunté a vos qué onda.
Me como las uñas, me muerdo los cayos, me arden los dedos. Quiero volver, quiero tocar con vos, quiero escuchar con vos, quiero todo ese silencio entre abrazo y abrazo.
Cada tanto te hago acordar que todavía, y vos no sé si entendés; es que paso días sin dormir y cuando concilio el sueño tengo pesadillas en las que me odiás y se me viene todo el mundo abajo. Y cuando me despierto, ¿qué? Ya no es lo mismo, y lentamente todo lo que es mi realidad se cae.
Ya no sé si quiero tener esa conversación kilométrica que nos debemos, ya no sé cuanto me puedo doblar.
A veces de pronto me acuerdo de tu sonrisa y quiero ponerme a llorar, pero estoy en público y llorar en el bondi creo que es algo que dejé atrás.
Y después, siempre, están la soledad y ese gusto amargo que me quedó por hacerte decir cosas que no sabía si ibas a poder cumplir (pero vos las dijiste igual).
Extraño que nos sentemos en el piso a ser dos chicos.
Viajar es peligroso.
¿Cuándo me va a empezar a no importar?
Te extraño como extraño aquel paquete de papas fritas que me comí el otro día.
Los instrumentales me ponen nerviosa, nunca te pregunté a vos qué onda.
Me como las uñas, me muerdo los cayos, me arden los dedos. Quiero volver, quiero tocar con vos, quiero escuchar con vos, quiero todo ese silencio entre abrazo y abrazo.
Cada tanto te hago acordar que todavía, y vos no sé si entendés; es que paso días sin dormir y cuando concilio el sueño tengo pesadillas en las que me odiás y se me viene todo el mundo abajo. Y cuando me despierto, ¿qué? Ya no es lo mismo, y lentamente todo lo que es mi realidad se cae.
Ya no sé si quiero tener esa conversación kilométrica que nos debemos, ya no sé cuanto me puedo doblar.
A veces de pronto me acuerdo de tu sonrisa y quiero ponerme a llorar, pero estoy en público y llorar en el bondi creo que es algo que dejé atrás.
Y después, siempre, están la soledad y ese gusto amargo que me quedó por hacerte decir cosas que no sabía si ibas a poder cumplir (pero vos las dijiste igual).
Extraño que nos sentemos en el piso a ser dos chicos.
Viajar es peligroso.
¿Cuándo me va a empezar a no importar?
No hay comentarios:
Publicar un comentario
críticas a mi autoestima delírica