jueves, 20 de marzo de 2014

Hay una luz que nunca se apaga, y se llama Sol, Morrissey.

Una creería que después de más de quince años en el sistema educativo ya no habrían más ataques de ansiedad, insomnio y todo eso.
Una creería que después de un año ya no extrañaría más.
Y acá estoy y acá estaré, escuchando a los Foo Fighters un jueves a la madrugada porque parece que voy a tener catorce años para siempre. 

pd: escribo acá porque si escribo en mi diario íntimo libreta de adulta... bueno, wtv. No puedo.

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