viernes, 13 de mayo de 2011


Entonces Garfio lo mordió.No fue el dolor, sino lo injusto del asunto, lo que atontó a Peter. Lo dejó impotente. Sólo podía mirar, horrorizado. Todos los niños reaccionan así la primera vez que los tratan con injusticia. A lo único que piensan que tienen derecho cuando se le acercan a uno de buena fe es a un trato justo. Después de que uno haya sido injusto con ellos seguirán queriéndolo, pero nunca volverán a ser los mismos. Nadie supera la primera injusticia: nadie excepto Peter. Se topaba a menudo con ella, pero siempre se le olvidaba. Supongo que ésa era la auténtica diferencia entre todos los demás y él.

VIII - La laguna de las sirenas 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

críticas a mi autoestima delírica